La exposición de información personal y corporativa proporciona a los ciberdelincuentes datos que pueden ser utilizados para construir engaños más convincentes, suplantar identidades y tratar de acceder a cuentas y sistemas.

 La relación entre filtración de datos, robo de credenciales y suplantación de identidad representa un desafío para las organizaciones, especialmente ante la evolución de las técnicas de ingeniería social y el uso de inteligencia artificial (IA), que permite generar comunicaciones, imágenes, voces y contenidos digitales cada vez más convincentes.

De acuerdo con el 2026 Data Breach Investigations Report de Verizon, en Latinoamérica y el Caribe la ingeniería social se mantiene entre los principales patrones asociados a las brechas de seguridad. El phishing estuvo presente como vector de acceso inicial en el 20 % de las brechas analizadas en la región, mientras que el 90% tuvo una motivación financiera.

DE UNA FILTRACIÓN A UN ATAQUE PERSONALIZADO

Uno de los principales riesgos de una filtración es que la información expuesta puede permitir a los ciberdelincuentes conocer mejor a sus víctimas y crear engaños más creíbles. Un correo electrónico, teléfono, cargo, pueden utilizarse para personalizar mensajes y facilitar la suplantación.

Las marcas reconocidas también son utilizadas para engañar a los usuarios. Durante el primer trimestre de 2026, Microsoft, Apple, Google y Amazon concentraron cerca de la mitad de los intentos de phishing mediante suplantación de marcas identificados por Check Point Research.

A esto se le suma una importante evolución en las técnicas de engaño: El Informe de Ciberseguridad 2026 de Check Point identifica la ingeniería social como el vector de ataque dominante de 2025, extendiéndose más allá a múltiples canales como correo electrónico, llamadas y aplicaciones de mensajería, hasta herramientas de trabajo, sitios web falsos y suplantación de identidad en vivo

“Una filtración de datos puede facilitar ataques de ingeniería social más personalizados y convincentes. Por ello, las organizaciones deben proteger sus sistemas, información e identidades digitales”, señala Eli Faskha, CEO de Soluciones Seguras y experto en ciberseguridad.

EL IMPACTO PARA LAS ORGANIZACIONES

Este tipo de incidentes puede provocar acceso no autorizado a sistemas, exposición de información confidencial, fraude financiero y daños reputacionales.

Para Soluciones Seguras, reducir el riesgo de suplantación requiere una estrategia integral que combine tecnología, procesos y capacitación, considerando que las identidades digitales también forman parte de la superficie que los atacantes buscan aprovechar.

CUATRO MEDIDAS PARA REDUCIR EL RIESGO

1. Activar la autenticación multifactor (MFA). Incorporar una capa adicional de verificación en todos los accesos ayuda a reducir el riesgo de que una contraseña comprometida sea suficiente para acceder a una cuenta.

2. Utilizar contraseñas robustas y únicas. Evitar reutilizar contraseñas en diferentes plataformas reduce el riesgo de que una credencial filtrada comprometa a otras cuentas.

3. Capacitar continuamente a los colaboradores. Los equipos deben aprender a identificar correos, mensajes, llamadas y otras formas de ingeniería social, incluso aquellas que utilizan información real para generar confianza.

4. Adoptar un enfoque de Zero Trust (Confianza Cero), donde cada acceso debe verificarse individualmente y los usuarios, aplicaciones y dispositivos deben contar con los permisos necesarios. Este modelo evita la confianza implícita y prioriza la verificación continua.

“Las nuevas técnicas de suplantación obligan a las organizaciones a reforzar sus mecanismos de verificación de identidades, especialmente en solicitudes relacionadas con dinero, credenciales o información sensible” concluye Faskha.